
Hubo un día en que un anciano maestro habló a sus discípulos, se refería al hecho de que el control total de cualquier poder corrompería al ser humano, llevándole a cometer actos despóticos a los seres que seguían más abajo de su categoría. Aquel anciano conocía de los hombres y sus artimañas, de las mil formas que cometían sus felonías, sus caprichos eran saciados y sus séquitos tramaban las prácticas del mal.
Esto me vino a recordar una vieja historia, ocurrida en la primera mitad del siglo XX, que trataba del auge y caída de un "capo" de la mafia siciliana, que pertenecía a una de las grandes familias de Nueva York. La historia decía que tras la muerte de uno de los más grandes mafiosos que se haya tenido tenido memoria en el país, en su testamento, escrito en la agonía de su lecho de oro, había estimado repartir su fortuna entre La Familia a la cual pertenecía, es decir, sus colaboradores, apadrinados, amigos y, por supuesto, su propio núcleo familiar.
El problema estuvo en la selección de su sucesor, Jimy Well, hombre ambicioso, sectario, arrogante y un largo etc. Jimy, inmediatamente se apoderó y controló de todo el imperio mafioso que había construido su antecesor, eliminando a todo elemento disidente a su política.
Año tras año, los altos miembros de las mayores familias, los capos, debatían sobre la ya odiosa perpetuidad del poder en la familia, trataron de destruirlo en las más variadas ocaciones, pero, como una suerte de burla del destino, gobernó el imperio de la Cosa Nostra por casi dos décadas, llevando los límites de aristocracia y sectarismo a niveles extremos. Años de corrupción, maldad irrefrenada, tras la máscara de un gentil burgués.
Pero la suerte no es eterna, ni menos la construida en base a artilujios y apoyos de brazos oscuros, y más tarde que temprano la Fortuna gira bajo otros colores. Jimy intentó su último, según él, y más grande golpe... pero se le adelantaron. Las familias no soportarían otro periodo de autoritarismo, dándole la espalda y apoyando a otro capo, uno con más ahinco, menos senictud y de vientos adversos a Jimi.
Un 12 de Septiembre, tras un fallido primer intento, encontraron a Jimy tratando de lograr su gran golpe. Tras unos minutos de fuego cruzado, Jimy soltó un grito espantoso, que se lo llevó (por fin) de este mundo. Eran casi las 5 de la tarde.
Pocos lloraron su muerte, como aquella "señorita", que con atuendo de luto se paseó frente a todo el mundo, con rosas negras en sus manos.
2 comentarios:
Su mente parece mantener grandes relaciones entre cine y vida real, buena comparación, esperemos que no se cumpla cabalmente.
al ser este mi primer año , logro percivir el daño causado por el señor aludido en la imagenpero ¿tal es el daño que causo?, realmente me asombra...
esperemos que su sucesor no siga la misma senda que su opuesto
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